Shiatsu Zen

Qué es el Shiatsu Zen

El Shiatsu Zen  es una terapia manual japonesa que literalmente significa presión con los dedos (“shi” dedos y “atsu” presión). Su finalidad es equilibrar el cuerpo desde el punto de vista  global para prevenir o mejorar síntomas  y disfunciones del cuerpo. Está basado  en el tacto y   su finalidad es el reequilibrio físico y energético. Actúa sobre la  energía o fuerza vital, (ki en japonés), que en el cuerpo humano  circula por  circuitos bien definidos, llamados meridianos, formando una  red invisible que lleva el  ki a los tejidos de todo  el cuerpo para  su óptimo funcionamiento.

Cuando la circulación de la energía  por estos  meridianos deja de ser fluida   ésta se estanca produciendo situaciones de vacío o de plenitud  de energía,  Esta falta de equilibrio de energía es para la medicina tradicional china la causante de las enfermedades.

Beneficios del Shiatsu Zen

Manipulación de mano en sesión de Shiatsu Zen
Trabajo de meridiano en espalda en una sesión de Shiatsu Zen
La terapeuta abraza los pies del receptor en una sesión de Shiatsu Zen

El Shiatsu Zen estimula la  capacidad natural  autocurativa del propio organismo, al eliminar los  bloqueos energéticos que se producen  en la red de meridianos. Conecta al receptor con su propio cuerpo, con su propio sentir.

El Shiatsu Zen es  también un excelente tratamiento  en trastornos del sistema musculoesquelético, por actuar directamente sobre los tejidos afectados. Así pues, es eficaz  en:

 

  – Dolores de espalda

– Esguinces y distensiones

– Rigidez en cuello y hombros

– Dolores articulares

 

 

El Shiatsu Zen es muy eficaz en las siguientes  dolencias:

– Estrés

– Insomnio

– Ansiedad

– Depresión

– Tensión muscular

– Cefaleas

– Trastornos digestivos

– Disfunciones menstruales

– Defensas bajas ante la infección.

Manipulación de pie en una sesión de Shiatsu Zen
Movimiento de balanceo de pierna en una sesión de Shiatsu Zen
Manipulación de Rodilla en sesión de Shiatsu Zen

Es importante que no olvidemos que  el terapeuta es solo un facilitador, una herramienta, dando espacio, para que sea el propio cuerpo quién se encargue de que ocurra lo que tenga que ocurrir. No le podemos quitar este protagonismo al cuerpo, tan sabio, tan inteligente.

¿Cómo es una sesión

de Shiatsu Zen?

El Shiatsu Zen  se realiza en  el suelo, en un futón (colchoneta gruesa). El receptor está vestido con ropa cómoda.

El terapeuta va recorriendo el cuerpo del receptor, como si se tratara de un baile,  y va  trabajando con el ki de diferentes maneras: balanceo de las diferentes partes del cuerpo, rotaciones de las articulaciones, estiramientos, presión de los puntos, recorriendo con las palmas o el pulgar los meridianos, haciendo gateo por todo el cuerpo, haciendo conexiones entre diferentes puntos energéticos… La técnica es tan variada como variada sea la necesidad del cuerpo del receptor en ese momento.

El terapeuta utiliza las palmas de las manos, los pulgares, los antebrazos, codos, rodillas o pies. No se utiliza ningún instrumento  ni accesorio.

El trabajo en Shiatsu Zen es energético, y su finalidad última es reequilibrar los meridianos de energía, pero por el tipo de contacto y de movimiento que se produce,   a la  vez  se trabajan otras dimensiones del cuerpo como la muscular, la ósea, la emocional, la espiritual. Esto nos abre a muchas posibilidades de acción, dando la opción a que el receptor se quede con la dimensión que más le  vibre en ese momento, o con todas a la vez.

Tras unas preguntas iniciales, la sesión se realiza en silencio, salvo alguna cuestión puntual que pueda surgir. Independientemente de lo que se necesite trabajar en la sesión, en todas las sesiones de Shiatsu Zen se puede decir que el objetivo final es una toma de conciencia del receptor y un desbloqueo de los recursos internos de la persona.

Una de las principales características de esta terapia es el respeto y mimo que se establece. Respeto, escucha, no juicio, no invasión.

En algunos momentos  algunas zonas de  nuestro cuerpo pueden doler, por posturas viciadas, por limitaciones físicas, por falta  de elasticidad, por bloqueos…. en  algunos puntos o a la hora de realizar algunas manipulaciones puede haber  ciertas molestias a las que no estamos acostumbrados. Unas veces será interesante traspasar  este límite y otras veces no, dependerá del momento, aquí juega un papel importante el respeto y escucha del terapeuta. Pero lo cierto es que una  sesión  de shiatsu zen se vive como algo fluido y muy agradable, un viaje por mi interior, una caricia para el alma, un regalo que me hago a mi mismo, para celebrar este milagro que supone estar vivo.

Puedes hacerte una idea  del tipo de movimientos en este vídeo.

¿Qué necesito?

Tanto las sesiones de Shiatsu Zen como las de Osteopatía Tibetana duran aproximadamente una hora.  Necesitas ropa cómoda, y ganas de experimentar y sentirte bien.  Se aconseja no haber comido de forma abundante o pesada dos horas antes de la sesión.

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